Introducción.

En los dos artículos anteriores hemos conocido qué es el covid-19 y sus efectos psicológicos.

En esta ocasión, nos centraremos en una nueva fase; la desescalada. La desescalada es una etapa de transición en la que toda la población participaremos de una salida gradual y poco a poco recuperaremos nuestras rutinas anteriores.

 

Fases de la desescalada.

  • Fase 0: Los ciudadanos que no tuvieran síntomas del covid-19 o estuvieran en cuarentena, podían salir una vez al día a realizar deporte a una distancia máxima de 1 kilómetro de la vivienda, podíamos ir acompañados de un conviviente. Las personas mayores podían hacerlo entre las 10:00 y las 12:00 h y las 19:00 y las 20:00 h.
  • Fase 1: en esta fase se mantienen las franjas horarias anteriormente comentadas pero cada comunidad puede modificarlas para prevenir las salidas en las horas de máximo calor. En esta ocasión, podemos visitar a un máximo de 10 personas manteniendo un distanciamiento social de 2 metros, utilizando mascarilla y gel desinfectante. Las personas mayores no quedan excluidos de esta actividad – como se pensaba en un principio- y tienen las mismas condiciones que el resto de la población.
  • Se permite la apertura de terrazas al 50%, de tiendas de hasta 400 metros cuadrados sin cita previa, los lugares de culto hasta un tercio de su capacidad y los velatorios para un número limitado de familiares.
  • Fase 2: las franjas comentadas siguen siendo exclusivas de las personas mayores. El resto de la población no podrá salir en esos horarios a realizar ninguna actividad física. Abrirán los centros culturales como cines, teatros, etc con un aforo máximo de un tercio y se eliminan las franjas horarias para cualquier actividad de ocio. Los lugares de culto aumentan su aforo a un 50% y podrán ir hasta 25 personas a un velatorio.
  • Fase 3: en esta fase se flexibiliza poco a poco la movilidad general y con ello la apertura de comercios con un aforo de hasta el 50%. No obstante, las recomendaciones de seguridad seguirán siendo de obligado cumplimiento.

A finales de junio, se prevé que entremos en una fase que se denomina “la nueva normalidad” siempre que la pandemia esté controlada. En este momento, terminarían las restricciones sociales y económicas.

 

¿Cómo podemos ayudar a nuestros mayores en las fases de las desescalada?

  • Debemos ser respetuosos y tomar las medidas de seguridad establecidas por el Gobierno para que los mayores estén protegidos en todo momento, es decir, es necesario mantener una distancia social de dos metros, debemos usar mascarilla y gel desinfectante antes y después de ir a visitarlos.
  • Los mayores tendrán más libertad para salir, pero es aconsejable seguir ayudándoles con las tareas de la casa, compras, etc.
  • Debemos animarles a que sigan realizando sus rutinas saludables: actividad física, alimentación saludable, etc.
  • A nivel emocional es necesario conocer sus emociones y sentimientos, debemos escucharles, apoyarles y acompañarles. Es necesario validar sus estados emocionales y recordarles que estamos para apoyarles. Nuestra escucha activa es elemental en este momento.
  • A nivel psicológico, los mayores han vivido momentos de mucha angustia por el aislamiento obligatorio pero es más difícil en esta población pues muchos de ellos viven solos en sus domicilios. Es necesario saber cómo están, cómo se sienten y qué piensan con este nuevo cambio. Muchos de ellos, podrán sentir miedo o pueden tener conductas disociadas y habrá que estar atentos para ayudarlos si es el caso.

 

Conclusión.

La desescalada es una etapa de transición entre  el aislamiento total y la vuelta a la normalidad. Es momento de cumplir las normas, de respetar las medidas interpuestas por el Gobierno. No debemos olvidar que esta crisis sanitaria ha golpeado a todos los colectivos de la sociedad, especialmente al de los mayores, por ello, nuestra responsabilidad individual es clave en esta desescalada.

 

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