Depresión en la tercera edad

La depresión en tiempos de pandemia

El día 13 de enero tuvo lugar el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión. La OMS señala que es un trastorno muy frecuente que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo.

Actualmente, la pandemia de COVID19 ha provocado mucha afectación en la salud mental de más del 78% de las personas afectadas, pero también, por todo lo que ha supuesto este cambio, en personas que no han sufrido aún la enfermedad.

La inseguridad, las perdidas sociales, económicas, de seres queridos, la soledad y a veces el aislamiento han intensificado la aparición de trastornos depresivos.

 

La depresión en nuestros mayores

Junto con las demencias, la depresión es uno de las principales enfermedades mentales que afectan a nuestros mayores suponiendo un importante problema de salud pública.

Según la OMS la vejez es la etapa de la vida en el cual el deterioro de las funciones físicas y mentales se hace más notable en comparación con periodos anteriores.

Nos encontramos en una etapa dónde el miedo y la inseguridad afloran motivados por una progresiva pérdida de facultades físicas y psíquicas.

Además de factores físicos y biológicos, psicosocialmente se produce una reducción del soporte sociofamiliar, pérdida de estatus social y económico y un mayor aislamiento. Por todo ello, es más complicado adaptarse a estos nuevos cambios y circunstancias.

La prevalencia de la depresión en este colectivo se vera influenciada por las circunstancias en las que los mayores se encuentren:

  • 50% de mayores hospitalizados en centros psiquiátricos
  • 40% que tienen un trastorno somático y reciben tratamiento.
  • 15-35% de los que viven en residencias.
  • 10-20% de los mayores hospitalizados.
  • 10% de los que viven en la comunidad.

Pese a que este trastorno cada vez está siendo más reconocido, nos encontramos con que a veces es una enfermedad que pasa, lamentablemente, desapercibida. Sin embargo, es importante señalar que, aunque es una enfermedad mental muy frecuente en mayores, cuenta con el mejor pronóstico y una mayor reversibilidad con la ayuda de un tratamiento adecuado.

Ámbito social: El síndrome de la invisibilidad

Junto con el cambio de la estructura tradicional de la familia se encuentra el síndrome de la invisibilidad que contribuye a la vulnerabilidad ante la depresión.

Los individuos y la sociedad en general en ocasiones hacen caso omiso a las necesidades físicas, sociales económicas y psicológicas de nuestros mayores y esa sensación de no existencia tiene graves consecuencias en el estado de animo llevando a la persona a un cuadro depresivo.

¿Cómo prevenir la depresión? Envejecimiento activo

Desde @mayoresenactivo creemos en la importancia de un envejecimiento activo dónde la salud física y mental se ve reforzada entre las personas más activas consiguiendo así que la incidencia de la depresión sea menor.

La promoción de un envejecimiento activo tiene efectos positivos sobre el estado de ánimo, satisfacción con la vida y la autoestima.

¿Cómo conseguirlo?

  1. Apoyo social y familiar
  2. Relacionarse con otros mayores
  3. Actividades de ocio que ayudan a la estimulación emocional, sensorial y mental
  4. Práctica de ejercicio físico y una buena alimentación

 

En este sentido, es necesario la prevención de las enfermedades crónicas mediante la promoción de las conductas saludables y de los elementos de protección del funcionamiento cognitivo, el fomento de las emociones positivas, el afrontamiento y la capacidad de adaptación a los cambios que supone el proceso de envejecer y facilitar el aprendizaje continuo y la participación social.

El sabor de la nada

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